Legislación

Aerolíneas de E.U. en contra del esquema europeo de Comercio de Emisiones

12 July, 2011

El día de ayer la Corte Europea de Justicia inició el proceso para decidir si las políticas ambientales europeas son aplicables a los aviones que vuelan hacia el continente, aun cuando se encuentren fuera de su territorio. Actualmente las aerolíneas no se encuentran bajo el Esquema de Comercio de Emisiones (Emissions Trading System o ETS) de Europa, sin embargo la regulación señala que a partir de enero de 2012 entrarán bajo ese sistema los aviones que aterricen o despeguen del contintente. Es decir, un avión que salga de Estados Unidos hacia Europa deberá pagar por sus emisiones en territorio estadounidense, sobre el Océano Atlántico y sobre territorio europeo. Los operadores estadounidenses y de algunos otros países no están de acuerdo con esta medida. Las aerolíneas AmericaUnitedContinental, apoyadas por la Asociación de Transporte Aéreo de América (ATA por sus siglas en inglés) demandaron a la Unión Europea ante la corte, pues consideran que la medida viola el derecho internacional.

El esquema plantea que los operadores aéreos recibirán gratis el 85% de certificados de emisiones y deberán comprar el 15% restante en subasta. En marzo pasado la Comisión Europea estableció cómo límite para el sector 212,9 millones de toneladas de CO2, 3% menos que el promedio anual que emitieron las líneas aéreas en 2004-2006. El cupo será reducido nuevamente en un 2% para 2013 y así permanecerá hasta 2020. Las aeorolineas que no utilicen todos sus derechos podrán vender el exceso, mientras que las que se queden cortas deberán comprar más. Esto incluirá a las empresas estadounidenses e incluso a la Marina de los Estados Unidos.

La ATA sostiene que el esquema europeo viola las leyes internacionales, pues según la Convención Internacional de Aviación Civil los países tienen autoridad sobre las aerolíneas en su espacio aéreo. Por ello, dicen, el ETS no puede regular los vuelos cuando no estén sobre Europa ni les puede cobrar derechos.

Por su parte, el vocero de la Comisión Europea, Isaac Valero-Ladrón, ha señalado que “la legislación ya ha sido adoptada y no hay vuelta atrás”. También ha señalado que no Europa no puede imponer una carga de ese tipo solamente a sus aerolíneas, pues eso sería una “distorsión de la competencia”. Las autoridades de la Unión Europea han señalado que no habrá clemencia en la aplicación del ETS, pero que si algún país establece medidas equivalentes en la reducción de CO2 de sus aerolíneas, entonces éstas no tendrán que pagar los certificados de carbono de ida y vuelta.

Se espera que el litigio se extienda hasta invierno, y que de no ser favorable el fallo para los los Estados Unidos se tomen otras medidas, incluida una petición del Congreso de E.U. hacia su presidente para que se asegure de que el ETS no se aplique a las líneas aéreas estadounidenses.

¿Qué es una Manifestación de Impacto Ambiental?

13 September, 2010

Escrito por Octavio M. Pérez Maqueo
Tomado de Campus

Para todos es familiar situaciones  en donde ante la ejecución potencial de un proyecto de desarrollo, como puede ser la instalación de una nucleoeléctrica, la construcción de una presa, o la operación de una fábrica, la gente se vuelca a las calles en son de protesta. Esto es reflejo de la preocupación que hoy en día tiene la sociedad por vivir en un entorno ambientalmente amigable y en donde algunos de estos proyectos lo ponen en riesgo. Cabe mencionar que, en muchos casos, esta preocupación es mayor cuando somos los directamente afectados. En otras palabras, cuando la central nucleoeléctrica se construye justo atrás de nuestra casa o la presa a unos cuantos kilómetros río arriba de nuestra propiedad. Obviamente, un elemento común de estos conflictos es la existencia de puntos de vista totalmente opuestos sobre las consecuencias ambientales del proyecto.

La oposición a un proyecto de desarrollo es entendible y en muchos casos incluso justificable. No obstante, nos pone ante un problema de difícil solución y nos obliga a contar con herramientas legales y metodológicas que ayuden a llegar a acuerdos entre desarrolladores de proyectos y sociedad. Una de las herramientas con mayor potencial para atender esta necesidad es la manifestación de impacto ambiental (MIA).

Desafortunadamente, las MIA han ido perdiendo su esencia. Así, para los desarrolladores de proyectos se han convertido simplemente en un trámite más que hay que cumplir y para la sociedad (si es que las conocen), en un documento poco confiable. En este sentido, conviene  hacer una revisión sobre qué son las MIA, cuáles son sus deficiencias y con ello dar al lector elementos que le permitan recapacitar sobre la importancia de reivindicarlas como una herramienta con alto potencial para la solución de conflictos ambientales. 

¿En qué consiste la MIA?

El objetivo de las MIA es, evaluar, mitigar y comunicar las afectaciones que potencialmente puede producir un proyecto en los componentes naturales, físicos y sociales del ambiente.  Las MIA se aplican en la mayoría de los países. En México, aunque los estudios enfocados a evaluar los impactos producidos por los proyectos de desarrollo ya se hacían con anterioridad, su implementación legal queda formalmente establecida en 1982 con la promulgación de la Ley Federal de Protección al Ambiente y se fortaleció en 1988 con la expedición de la Ley General del Equilibrio Ecológico (LGEEPA) y el Reglamento en Materia de Impacto Ambiental. En estas disposiciones se tipifican las actividades que requieren de estudios de impacto ambiental y en función de los efectos que pueden ocasionar, se establecen distintas modalidades de estudio. Estos estudios son realizados generalmente por consultores o instituciones académicas, los cuales son pagados por la empresa  proponente del proyecto de desarrollo en cuestión.

Básicamente, el estudio de impacto ambiental consiste de una serie de capítulos en donde se presentan: 1) los datos generales del proyecto; 2) los detalles de su construcción y operación; 3) el cumplimiento con la normatividad ambiental y su vinculación con los planes de desarrollo; 4) la descripción del medio físico, natural y social del sitio donde se desarrollará el proyecto; 5) la identificación y evaluación de los impactos que se puede ocasionar con el proyecto, y 6) la propuesta de medidas para mitigar o compensar dichos impactos. 

Como parte del procedimiento de impacto ambiental, el proponente está obligado a dar a conocer a la opinión pública el proyecto por medio de un desplegado en periódicos de alta circulación o en algún medio electrónico y poner a disposición el estudio para consulta pública. Aquí cabe reflexionar sobre las siguientes preguntas: ¿de cuántos proyectos cercanos a donde vive usted se ha enterado por este medio? ¿Cuántas MIA conoce?

En función del tipo de proyecto, la MIA es evaluada por la autoridad ambiental en el ámbito municipal, estatal o federal, la cual además retoma las opiniones vertidas por la sociedad sobre el proyecto. Si el estudio no cumple adecuadamente con los requisitos que solicita la autoridad, la MIA es rechazada y entonces el proponente tendrá que realizar una nueva manifestación o subsanar las deficiencias señaladas. En caso contrario, la autoridad evalúa el estudio y emite un resolutivo donde indica si el proyecto  es ambientalmente viable o no, y en su caso amplía las medidas de mitigación y compensación que considere pertinentes. Una vez aceptada la ejecución del proyecto, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente se encarga de inspeccionar y vigilar el cumplimiento de las disposiciones emitidas en el resolutivo.

Las MIA, sus problemas y una conclusión

Las MIA han estado expuestas a un gran número de críticas, las cuales no son exclusivas de México. De hecho existe una discusión en el ámbito global sobre la calidad y utilidad de esta herramienta. Algunas de las críticas más frecuentes son: 1) al ser el proponente quien paga el estudio, puede existir conflicto de intereses por parte del consultor al identificar y evaluar los impactos; 2) en la mayoría de los casos los estudios son enciclopédicos y sin un hilo conductor que permita  identificar las relaciones entre las actividades del proyecto y su impacto en el ambiente; 3) la participación pública en el proceso de impacto ambiental es muy limitada; 4) no hay un seguimiento efectivo de las medidas de mitigación propuestas.

A pesar de estas deficiencias, las MIA son un instrumento que ha permitido tomar mejores decisiones en cuestiones ambientales y, en general, podría decirse que hoy en día los proyectos se realizan en mejores condiciones que hace 50 años. Sin duda, las deficiencias asociadas a las MIA deben ser atendidas. Para ello habrá que resolver algunas cuestiones metodológicas y conceptuales sobre qué es un estudio de impacto ambiental de calidad. Pero, sobre todo, es muy importante que las MIA sean un vínculo de comunicación entre sociedad, proponente y autoridad. De lo contrario, corremos el riesgo de perder confianza en un instrumento sumamente útil que nos puede ayudar a guiar el futuro ambiental que todos deseamos. Lo anterior sólo será posible en la medida que cada conflicto ambiental se resuelva con base en un evaluación “objetiva” sobre la pertinencia o no de un proyecto de desarrollo y no mediante quien ejerce más presión en la toma de una decisión.

IBM trabaja en plásticos biodegradables para fabricar computadoras

2 April, 2010

IBM se ha unido a la Universidad de Standford en nueva investigación centrada en plásticos que sean más respetuosos con el medio ambiente. Ambas partes han ofrecido información sobre un nuevo proceso de reciclado que permitiría a los fabricantes mejorar los procesos y reutilizar las partes plásticas de los ordenadores creadas a partir de plantas.

La investigación ha demostrado que los compuestos orgánicos se pueden utilizar para reemplazar los materiales sintéticos en la fabricación de los polímeros utilizados para crear plásticos. Haciendo eso, los investigadores creen que se puede fabricar un nuevo tipo de plástico biodegradable.

Desde IBM aseguran que están explorando nuevos métodos para aplicar su tecnología y experiencia en materiales para crear un futuro sostenible. El desarrollo de nuevas familias de catalizadores orgánicos ofrece una mayor versatilidad a la química que busca mejorar le medio ambiente y abre la puerta a nuevas aplicaciones, como la fabricación de plásticos biodegradables, explican desde IBM.

La utilización de materiales respetuosos con el medio ambiente se ha convertido en uno de los asuntos ‘green’ más importantes para el sector tecnológico. Grupos como Greenpeace llevan años proponiendo a los vendedores que dejen de utilizar materiales dañinos, mientras que los vendedores de hardware han empezado a utilizar carcasas de metal reciclable y reducir los materiales utilizados en el empaquetado.



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